Venus y Marte

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Cuando Hera, la esposa de Zeus dio a luz y vio a su recién nacido, se quedo horrorizada al descubrir que había traído al mundo un hijo lisiado. Hefesto, seria la vergüenza, la muestra de la imperfección, una mancha en la familia. Algo que Hera no podía soportar.

Rechazando a su hijo, Hera le echo fuera del Olimpo y le envió a  la tierra, a vivir con padres adoptivos. Hesfesto creció en una cueva sin mas que hacer que forjar metales y armas. Con el tiempo, Hefestos perfecciono tanto su arte que se convirtió en el herrero de los dioses.  Sin embargo, odio había ido  anidando en su corazón, odio y resentimiento hacia su madre Hera, por el destino que le había tocado  vivir y por el cual culpaba a ella.

Un día, Hefesto envió un regalo  al Olimpo, un trono de oro, un trabajo tan esplendido que solo  la madre de todos los dioses, Hera, era digno de el.  Maravillada con la obra metalurgica  la diosa se sentó en el trono, solo para  quedar inmediatamente atrapada en el.

Los dioses del Olimpo intentaron liberar a Hera de su prisión pero nadie conseguía hacerlo.  Desesperado,  Zeus reunió a los habitantes del Olimpo y  propuso dar a Afrodita como esposa, a aquel que trajera a Hefesto al Olimpo y así poder liberar a su mujer del maldito trono. Afrodita acepto las condiciones de la propuesta, esperanzada y convencida que Ares seria el vencedor .

Afrodita hacia tiempo que se había fijado en Ares.  Aunque habían dioses bellos y mas atractivos que Ares, Afrodita permanecía fiel a sus sentimientos. Inexplicablemente,  le atraían cualidades que Ares y no otros dioses poseían. Era carismático, valiente, fuerte y persistente, pero también era orgulloso, rebelde y tenia mal carácter.

Ares por su lado, también estaba enamorado de Afrodita. Queria estar con ella y tenerla para si, pero necesitaba el permiso del rey del Olimpo, Zeus. Si conseguía traer a Hefesto al Olimpo, ganaría la mano de la mujer que deseaba, era la oportunidad que había estado esperando . Ademas seria sencillo convencer a Hefesto, por lo menos eso es  lo que creyó  Ares hasta que se enfrento a Hefesto, dios del fuego.

Hefesto se defendía ferozmente de todos los ataques de los dioses con diferentes armas y lluvia de metales fundidos,  pero el agotamiento iba hacienda mella en su espíritu.  Al ver a su hermano cansado y a punto de rendirse, Dioniso, el dios del vino,  sugirió a Hefesto que en vez de luchar y quizas ser capturado, ir el mismo al Olimpo y reclamar a Afrodita como su mujer. Después de todo, eso era lo que había propuesto Zeus.

Hefesto satisfecho con esta sugerencia ascendió al cielo y libero a su madre.  Acto seguido, reclamo su recompensa, la diosa Afrodita.  Horrorizados todos los dioses sintieron lastima por Afrodita, la diosa mas bella, la personificacion de la delicadeza y la sensualidad,  la diosa del amor seria entregada a un dios visualmente grotesco, a un herrero, de manos toscas y olor repugnante. Pero Zeus había dado su palabra y como dios de todos los dioses del Olimpio, tenia que cumplirla.

Los ojos de Afrodita se llenaron de lagrimas y Ares  al verla pensó que era aun mas bella. Su fragilidad dolía, pero el dios de la Guerra no estaba para debilidades.  No iba a renunciar a Afrodita fácilmente, pase lo que pase iba a poseerla.  Afrodita se marchaba con otro hombre pero solo el era dueño de su corazón.

Pasaron los años cuando un día Helios, el dios del Sol, cansado de presenciar las infidelidades de Ares y Afrodita, decidió contarle a Hefesto  las actividades adúlteras de su mujer. Ares y Afrodita daban rienda suelta a  placeres sexuales en la cama matrimonial de Hefesto cada vez que este se ausentaba. Sin vergüenza, sin pudor, sin remordimientos.

Indignado y lleno de odio hacia Ares y Afrodita, Hefesto empezó a planear su venganza. Regreso a la cueva donde había crecido, y en ella forjo cadenas perpetuas con metales  que no podrían romperse nunca,  y que encadenarían los cuerpos de los amantes durante la unión sexual, pero permanecerían invisibles a la vista de dioses y mortales.

Asi en el momento pleno de hacer el amor, Ares y Afrodita cayeron presa de las cadenas invisibles y quedaron atrapados en abrazo coital.

Hefesto mientras tanto, subió al Olimpo a  invitar a todos los dioses a  que visiten su morada. Su mujer, la bella Afrodita echaba de menos a su familia y estaba ansiosa por verles.

Dioses y diosas del Olimpo bajaron a ver a Afrodita pero se encontraron con dos amantes, desnudos, avergonzados y humillados.   Hesfesto entonces satisfecho con su venganza, quiso devolver Afrodita a su padre Zeus como un objeto ya usado, pero al enterarse que su mujer estaba embarazada se quedo con ella hasta el nacimiento de su hijo.  A Ares se le obligo a pagar ‘la pena del adúltero’. Poseidon, el dios del mar y los océanos, se encargaría de que esto se cumpla a cambio de que Hefesto dejara libres a los amantes.

Con el paso del tiempo, Afrodita dio a luz a un niño al que llamo Eros, el dios del amor.  Ares y Afrodita prometieron separarse y no verse nunca mas, pero tarde o temprano se juntaron otra vez y rompieron sus promesas. Eros es hijo de Hefesto pero en nombre solamente, el verdadero padre de Eros es Ares, el dios de la Guerra.

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