Por fin volvemos a la ‘normalidad’

Estándar

Hay cosas que tengo bien claras en mi cabeza, una de ellas es no dejarme llevar por los medios de comunicación, ni dejar que influyan y manipulen mi cerebro. Siempre he pensado que la TV entre otros, es uno de los enemigos mas grandes del alma, los programas que merecen la pena ver son aquellos que informan, que educan, que te abren los ojos a la realidad de una manera constructiva, que ofrecen soluciones positivas. Y los hay, la TV puede relajarte, robarte alguna risas, hay programas de los cuales aprendes y puedes reflexionar en los errores de esta sociedad  para cambiarlos en algo mejor.

Lamentablemente, la mayoría de programas en la tele están predispuestos a la exageración, a lo absurdo, te llevan a desear situaciones que no necesitas en tu vida, piensas que tienes héroes, modelos de vida que te gustaría tener para ti mismo, idealizas personas que quizás en la vida real sean un verdadero asco, no existen. Cuantas veces has sido decepcionado por tus ‘héroes’?

La gente sin darse cuenta, se deja lavar el cerebro con situaciones ficticias que existen  en las vidas de personajes irreales o ajenos, ya sea en series Americanas, programas virtuales, novelas melodramáticas e incluso en el deporte. Y para que? Son situaciones de las cuales aprendemos? Desarrollamos una conciencia para mejorar nuestras vidas dentro de este planeta, nuestro país, nuestra familia? Lo dudo, quizás se aprenda a ser mas materialista, a querer mas cosas, a tener mas, a acumular mas. a ser mas duro, mas cruel, mas agresivo.

En fin, yo paso de estar enganchada a programas de televisión. Y menos si no aportan cultura o genuina educación. Tampoco estoy sugiriendo una vida completamente aburrida, sin entretenimiento, sin variedad. Nada de eso.  Simplemente estoy siendo consciente de lo que me rodea, y si escogo ser parte de ciertos entornos, no sera porque soy borrego y encima con una venda en los ojos, sino porque abro las puertas voluntariamente y entro con pleno conocimiento de lo que me espera. Quizás me queme, quizás disfrute.

Otra situación real de la  que estoy consciente 100% es de la hipocresía  y extravagancia que las fiestas navideñas conllevan. Que agobio! Resulta que en unos días habremos tirado todas las tarjetas que recibimos a la papelera, perdido interés en los regalos que nos hicieron, y quizás algunos de nosotros estemos lamentando  los excesos cometidos, comer, beber, etc. No esperes simpatía de mi parte si me dices que has comido y bebido tanto, que ahora has engordado cinco kilos mas y te sientes infeliz. Lo único que se me ocurre es  decirte que salgas a correr con buena música de compañía y a ver si se arregla en unos meses.

Pues aplaudo a la sociedad materialista en la que vivo, por todo el derroche, la frivolidad del momento, por el compromiso en que se ven obligados y por la insensatez?  Si Jesucristo se enteraba que su nacimiento iba a tener estas repercusiones globales en  las culturas, religiones y ámbitos sociales de nuestra sociedad moderna, seguro se quedaba en el vientre de su madre!

Te molestan mis palabras y quieres juzgarme?  Adelante, vivimos en un mundo libre.

Entonces que hacer? Pues eso, en lugar de pensar en ti  y en tu mundo inmediato todo el tiempo, mira alrededor tuyo y contribuye, no necesariamente económicamente.  Si tienes las herramientas, por humildes que sean para cambiar la tristeza de muchos, úsalas. Y no lo hagas solo porque te sientes mal en estas épocas. Somos parte del todo, gotitas individuales de agua en el océano de la humanidad.

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