Siempre hay luz al final del tunel

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Anoche termine de escribir un correo con la firma TE QUIERO, la respuesta fue YO TE QUIERO MAS.

Esa frase la he visto escrita muchas veces, no exclusivamente en contextos personales, pero si en redes sociales, cartas, mensajes,  comentarios, paginas web, etc.

‘Yo te quiero mas’, así dicho automáticamente, como por inercia, o quizás expresado con validez, es lo mismo.  La percepción occidental del concepto amar o querer esta basada en un intercambio de cuanto recibimos y damos, y como este intercambio nos hace sentir. Basamos nuestro concepto de ‘felicidad amorosa’ en una persona especifica y desde ese punto, desarrollamos una serie de emociones y sentimientos que perturbaran o mantendrán tranquila a nuestra mente.  Si reciprocan nuestros sentimientos, estamos bien, el momento en que este intercambio de emociones se detiene o acaba, el mundo parece terminar también. Parece que nos falta algo!

Incluso cuando la persona esta ausente en nuestras vidas, temporal o permanentemente, insistimos en extender ese sentimiento de ‘amor’ que solo puede  ser posible gracias a la dependencia que sentimos por otros. En otras palabras, si quien amamos se va,  nos sentimos afectados  profundamente. Su ausencia ocasiona sentimientos de dolor, resentimiento, añoranza. Pensamos tontamente que cuando la relación se acaba, quedamos vacíos, solos, miserables. ‘Pasara algún tiempo hasta que te recuperes’, ‘Volverás a enamorarte’, dicen tus amigos. Y te dices a ti mismo, ‘ No, no habrá nadie especial para mi. Ella es única, diferente a las demas, lo tenia todo. Era lo siempre había soñado’. La miseria continua hasta que pasa el tiempo y estas listo para empezar otra vez,  una relación nueva o un ‘enamoramiento nuevo’.

Filosofías como el Budismo e Hinduismo postulan que el amor no existe divido en dos partes, sino que el amor es una entidad entera, no puede ser dividida, no depende de dos individuos, sino de uno.

Cuestionar el concepto que solo podemos enamorarnos de personas especificas?  Podemos sentir ‘amor verdadero’ por el resto de nuestras vidas por solo una persona?  Son ellas o ellos, quien tienen la respuesta decisiva a lo que llamamos amor? Aparentemente no, …

Es cierto que la compatibilidad física o de ideas,  puede ser mejor con ciertas personas que con otras. También  es cierto  que  nos sintamos mas atraídos a algunas personas que a otras según ciertas características o incluso circunstancias de la vida en el momento en que aparecieron en nuestras vidas. ‘Voila!, ‘ La vida me ha sonreído, encontré el amor de mi vida’. Es muy probable que el ‘amor de tu vida’ aparezca cuando tengas entre 25 y 35 que cuando tengas 55 a 65 años de vida. Al final todo es relativo, estamos condicionados y limitados por una sociedad estructurada, con expectativas que tenemos que cumplir, reglas que tenemos que seguir.  Años que pasan y tiempo que no espera, …

Volviendo al tema del amor, ese amor que nos consume, aquel que no nos deja respirar cuando la fuente de inspiración esta lejos o ausente…

Obvias  manifestaciones biológicas y bioquímicas, con vistas a asegurar la continuidad de la especie humana, no son  garantías de amor eterno, y mucho menos para considerar que pocos individuos posean la llave que abra las puertas de nuestro corazón.  Aun mas, que seamos nosotros quienes elevemos a dichas personas a posiciones de poder  sobre nuestra felicidad y sufrimiento.  ‘Sin ti, no soy nada’, ‘ No podría vivir sin ti’ ,’ Lo que tengo contigo, no podría construirlo jamas con otra persona’. Pensamientos que no necesariamente expresamos externamente pero que están firmemente afianzados en nuestro subconsciente.  En el plano inconsciente,  desarrollamos día a día un nivel de profunda dependencia psicológica y moral, que se manifiesta luego en el plano consciente, en nuestras acciones y sentimientos.

Desde un punto de vista Budista,  el amor que sentimos por otros, no se origina en otras personas,  sino emana de uno mismo.  Es un concepto mucho mas simple y menos manipulador. El amor esta con nosotros, sale de uno mismo, no depende exclusivamente  en que nos influencien,  acepten o rechacen. Podemos escoger con quien compartir nuestro amor, pero nunca olvidar que es solo posible porque nosotros así lo permitimos, somos dueños enteramente de nuestros sentimientos.  Este enfoque filosófico libera la mente y el alma de cadenas auto-impuestas.  Expande la capacidad que tenemos de amar, no solo a una pareja, a una sola persona,  sino también al ambiente que nos rodea, con todas las criaturas que viven en el, y lo mas importante, nos enseña a desarrollar compasión hacia uno mismo, a entender el amor propio desprovisto de  arrogancia, y a afianzar el auto estima.

Al final, cuando la relación se acaba, o cuando ‘el amor de tu vida’ se va, en realidad no se lleva nada. La fuente inagotable del amor se queda con el dueño original, contigo.   Aunque el alma tiene una capacidad ilimitada de amar, lamentablemente no todos somos capaces o tenemos la habilidad de manifestarlo, expresarlo o sentirlo. Y si tu amor era inmenso,  quien pierde es simplemente el que se aleja. Tu amor queda intacto para darlo a quien  te apetezca.

 

Referente al correo de anoche…No, no. Soy yo quien te quiere mas😉

 

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